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Ghost. We're all haunted here.

martes, 9 de julio de 2013

Los que hundimos barcos luego volamos alto.

Y era una tarde tonta y caliente,
de esas que te quema el sol la frente.
Era el verano del noventa y siete,
y yo me moría por verte.

El calor era espeso y casi líquido entre los pocos turistas que poblaban terminal. A Gato siempre le había parecido que no hay nada más triste que un aeropuerto semivacío, pero ahí estaba, sentado en un incómodo asiento azul, con una bolsa de deporte desvencijada entre las piernas.

Le habían dicho que sería pelirroja y no le habían dado más señas.

Y allí estaba ella. Caminaba con unas botas acordonadas hasta la rodilla pese a la temperatura, de un negro que absorbía la luz, o casi, y llevaba un trozo de tela que. siendo amable, podría llamarse camiseta y que le cubría casi hasta el ombligo. El nombre del grupo de música estaba tan borrado que ni se adivinaba. Indecente. Tanto como los shorts rosa chicle que dejaban ver los prominentes huesos de la cadera, uno cubierto por una tirita y el otro tatuado. Un tigre en blanco y negro. Gato tragó saliva. Allí estaba ella.

Había un problema. Le habían prometido una pelirroja y Gato distinguía muy bien el rojo del castaño claro. Pero ahí estaba, plantada delante de él. Porque era ella, y el tigre parecía casi amenazante. Sonreía.

-No eres pelirroja. -Porque Gato era muy bueno saltando tapias y sobreviviendo pero su elocuencia era escasita.

Ella se rió.

-Sigue sin ser una de las peores frases para ligar que he oído. Con un par de meses hasta podría encontrarte a alguien que no entendiera el idioma para que te echara un polvo.

Se llamaba Rina. Rina Bourbon. Y tenía historias que contar.


jueves, 4 de julio de 2013

Límite

(Aguanta, aguanta el tipo, pequeña. Aguanta porque es lo que se espera de ti. Aguanta, aguanta el tipo. Que no vean que te rompes. Que no vean que estás loca. Aguanta porque es lo que te enseñaron. Aguanta porque no sabes hacer otra cosa.)

Tienen los ojos igual de grises y se miran directamente, sin cortinas de humo. Entre bambalinas (o apoyado en el marco de la puerta), Louie se muerde las uñas. Gabe contiene la respiración. Laura está enfadada y Cher, la pobre Cher, no entiende nada. Como siempre. Tienen los ojos igual de grises y él casi se está riendo cuando dice que

-Tienes razón. Eras una buena madre.

(Y ella aguanta, aguanta el tipo. Lo aguanta por el resto aunque no lo reconozca. Lo aguanta porque es lo único que puede hacer. Aguanta el tipo y, por enésima vez, jura venganza.)